¿Por qué no logro ser constante?

¿Te pasa que a veces te propones una cosa y terminas haciendo otra? ¿Te sientes orgullos@ y satisfech@ de tu día a día? ¿O más bien sientes culpa y frustración por la diferencia entre lo que te exiges y lo que terminas haciendo? Por ejemplo por quedarte en el sofá cuando te habías propuesto ir al gimnasio. Hoy hablamos de las herramientas y acciones que nos pueden ayudar a no decaer en nuestros propósitos. De esta forma esperamos influir positivamente en tu constancia y autorrealización.

La constancia, del latín constantia, es según la RAE la firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

Lógicamente, este concepto está estrechamente relacionado con el esfuerzo y la dedicación que una persona le pone a un interés. En la práctica, la falta de constancia es uno de los motivos por los que podemos sentir culpa, resignación o frustración.

Tenemos pautas para evitar que lo que queremos que sea un cambio real consolidado y positivo en nuestras vidas se quede en un interés pasajero u otro objetivo de año nuevo caído en el olvido. Una vez entendidas y reforzadas nuestras razones para querer un cambio, será imprescindible recordarlo en el proceso para no saltar de un interés a otro por las circunstancias o la influencia de otras personas.

El hecho de utilizar herramientas como la agenda o el establecimiento de unos objetivos, aunque parezca simple, pueden convertirse en significativos puntos de apoyo en la consecución de nuestras metas. Sobre todo teniendo en cuenta que los propósitos suponen cambios y vencer algunos obstáculos que nos impidan hacerlo realidad. Sabemos de la importancia de trazar un plan, así como establecer un punto de partida y uno de meta, siendo realista y honesto contigo mism@.

Así pues, te dejamos unas cuantas preguntas y reflexiones para avanzar en tu camino hacia los cambios positivos y el éxito deseado.

Vamos a utilizar como ejemplo uno de los clásicos propósitos de fin de año: ponerse en forma, bajar de peso y en general llevar un estilo de vida más saludable.

1. ¿Qué hemos aprendido en el pasado?

Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo, y lo que parecía irremediablemente un fracaso puede convertirse en un éxito glorioso

Elbert Hubbard

Reflexionar y hacer introspección sobre cómo hemos actuado en el pasado al ponernos objetivos, entender cómo y por qué nos sentimos así en aquel momento, será clave para readaptarnos y sacar el máximo provecho de nuestro aprendizaje y autoconocimiento.

Analizar qué barreras internas o externas nos dificultaron el progreso en el pasado, al conocernos mejor, podremos anticiparnos y facilitarnos la superación.

Echando la vista atrás podemos detectar nuestra “Kryptonita”, eso que cuando aparece hace tambalear nuestras buenas y decididas intenciones. Para algunos puede ser ponerse unos minutitos de entrada en el sofá y terminar haciendo una maratón de series. Para otros que aparezca otro plan más atractivo, como ir a tomar unas cervezas. A nivel interno, puede ser la forma en la que nos hablamos y pensamos la que termine por convencernos a nosotros mismos de que por ejemplo no se ha descansado suficiente o no se está de ánimo suficiente para según que tarea.

Cuidado, no estoy diciendo que no puedas saltarte ningún día ni reformular las acciones a las que te habías comprometido contigo mismo. Eso formaría parte de unas autoexigencias demasiado altas y puede terminar por saturarnos del todo. Tenemos que darnos concesiones, aceptarnos y decirnos: “Decido no ir al gimnasio” evitando dar el control a otras cosas como “no voy porque estoy cansado”. La diferencia es que ahí se toma la decisión de priorizar el descanso y darse un respiro de forma consciente.

2. ¿Cómo afrontamos lo que nos pasa?

Todos tenemos sueños. Pero para convertir los sueños en realidad, se necesita una gran cantidad de determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo

Jesse Owens

La pereza, el cansancio, el autoengaño y la procrastinación del “no no pero luego iré” no tienen el control pero sabemos que pueden hacernos flaquear. Evidentemente te será más fácil pasar la tarde de forma sedentaria y haciendo actividades que no requieren esfuerzo si hasta el momento tenías esa costumbre. Ser conscientes de que luego va a resultar más difícil levantarse del sofá y optar por hacer otra cosa más activa antes de que llegue la hora de hacer deporte, nos facilitará anticiparnos a nuestras acciones para no tentarnos.

Adoptemos estrategias que nos acerquen a lo que hemos decidido cambiar en nuestras vidas, pongámonoslo más fácil. Es vital para sentirnos realizados, sin esas exigencias o culpas que a veces tanto atormentan y desequilibran nuestra autoestima. En caso de detectar que la pereza nos ha hecho flaquear y nos ha vencido, podemos decidir “obligarnos” y prevenir que sea fácil escabullirse. Por ejemplo, quedando con alguien para ir juntos a hacer ejercicio o apuntarse a clases dirigidas, de las que pica pagar y no ir.

Todo depende de fijarse en lo que te funciona. No hay reglas universales ni leyes infalibles. Lo que está claro es que planificar cómo va a ser tu esfuerzo, a qué te comprometes y en qué vas a ser disciplinad@ contigo mism@ será imprescindible para conseguirlo.

3. ¿Cómo nos anticipamos al futuro?

Donde no hay esperanza, no puede haber esfuerzo

Samuel Johnson

Imagina un punto donde quieres llegar y traza un plan para llegar allí. Pero se honesto contigo en el momento de establecer tu punto de partida. Si te pasas de exigencia puede hacerte entrar en una espiral de desesperanza y hacer mucho más probable la recaída.

Si dejas de creer que eso es lo que realmente quieres o dudas si vale la pena todo el esfuerzo, difícilmente vas a seguir con tu camino a la meta. Por eso es tan importante elaborar un plan, un recopilatorio de estrategias de las que vas a echar mano para ayudarte en esos momentos. También hacer recuento de los objetivos que has logrado, poniendo de manifiesto el progreso o la mejora, a veces no tan perceptible. Esto te servirá para poner en contraposición tus pensamientos negativos con indicadores positivos de tu avance.

Aprender a manejar nuestros estados, reconvertir la desilusión, frustración o decepción en desafío y motivación, marcará la diferencia entre el fracaso y el éxito. También mantener las expectativas a raya, la impaciencia y la prisa por resultados inmediatos.

Ahora toca confeccionar tu estrategia, analizar y establecer bien qué es lo que quieres lograr y porqué, para pasar a planificar y lograr este año el cambio que tanto bien puede hacer a tu salud y bienestar.

de Robert Cotonat Gracia

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