Tiktok en niños y jóvenes, nueva realidad que requiere supervisión

Las redes sociales están presentes en la vida diaria de muchas personas, incluso son consideradas como una nueva forma de comunicación. Algunas destacan más que otras y desde 2019 TikTok ha sabido posicionarse y mantenerse entre los más jóvenes.

Es una responsabilidad parental educar a los hijos en el uso correcto de esta red social y ser garantes del equilibrio entre el tiempo que dedican al uso de las tecnologías y el tiempo dedicado a otras actividades fundamentales para garantizar su bienestar físico y mental. El ejercicio, el descanso y la interacción con otras personas en el mundo real son algunas de ellas. Para esto es fundamental que los padres conozcan en profundidad esta red social y estar alertas de sus beneficios y desventajas.

TikTok se describe como una plataforma para vídeos cortos en dispositivos móviles que permite a los usuarios crear vídeos de quince segundos y publicar el contenido, añadiendo música y elementos visuales como filtros o pegatinas.

Esta App es en general inofensiva y puede ser una opción creativa para pre-adolescentes, adolescentes y hasta padres cuando se usa de forma segura y responsable. Pero también hay preocupaciones reales que deben ser tomadas en cuenta, tales como, la edad mínima para ingresar a ella. En teoría, la red social permite su uso a jóvenes a partir de 13 años, sin embargo, actualmente existen usuarios menores de esa edad, incluso con menos de 10 años.

Dado que hay contenido que incluye insultos y letras con contenido sexual. También es fácil encontrar personas que usan ropa reveladora y bailan sugestivamente, aunque esto no entra en la categoría de contenido censurable como pornográfico, no es apropiado que los más pequeños la usen solos. Por otro lado, la App tiene un elemento comercial e invita a los usuarios a comprar productos o servicios.

Asimismo, esta entretenida aplicación invita a realizar algunos retos virales, aunque muchos de ellos son inofensivos, otros pueden ser perjudiciales, como el denominado “rompecráneos” o  el desafío del desmayo”. Éste último ocasionó la muerte de una niña de 10 años en Italia a principios del 2021. El reto consiste en grabarse mientras se aguanta la respiración el máximo tiempo posible para ganar al oponente. La niña en cuestión, había sufrido un desmayo mientras aguantaba la respiración y durante el traslado al hospital entró en un coma del que no pudo salir.

En los últimos años se ha hecho notorio el avance tecnológico y el incremento de dispositivos electrónicos, haciendo que los niños y niñas pasen cada vez más tiempo conectados a Internet. Especialmente ahora que la pandemia nos ha obligado a permanecer más tiempo en casa y la educación se ha trasladado a la modalidad online, haciendo que las nuevas generaciones accedan al mundo digital a edades cada vez más tempranas.

Durante la infancia tardía que corresponde aproximadamente desde  los 7 a los 11 años, los niños aún mantienen un pensamiento concreto y su capacidad de abstracción todavía no se ha desarrollado. Haciendo que durante esta etapa de vida se mantenga la inocencia e ingenuidad, dificultando el entendimiento de las intenciones secundarias del resto de las personas con las que interactúan. Al enfrentarse a un mundo tan abstracto como el digital, corren el riesgo de ser víctimas de actividades ilegales,  como el grooming (pederastia), el sexting  o las ciberestafas.

Además, se puede ver afectada la identidad social, que aún se encuentra en desarrollo. En las redes sociales se tiende a mostrar un mundo “casi perfecto” y para los niños se presenta difícil o imposible alcanzar el estatus de vida de sus referentes o influencers, originando así problemas de autoestima, sentimiento de inferioridad, poca tolerancia a la frustración o dificultades para esperar el logro de sus objetivos, entre otros.

Debemos reconocer que TikTok ha venido para quedarse y si como padres no nos familiarizamos con esta aplicación, podemos poner en riesgo el desarrollo socioemocional de nuestros hijos.

Es nuestro compromiso como profesionales competentes, investigar y dotar a los padres de estrategias para mejorar la seguridad de nuestros hijos en Internet y ayudarles a alcanzar el equilibrio entre el mundo real y el digital. 

María de los Ángeles Ulloa

Por ese motivo, te presentamos algunas recomendaciones recopiladas en mi investigación sobre el tema:  

  • Puedes gestionar el uso que tus hijos hacen de TikTok, por ejemplo, elegir una contraseña segura, aceptar solo mensajes y solicitudes de personas conocidas, activar el modo restringido, filtrar los comentarios o reportar contenidos inadecuados, entre otros.
  • Acompáñalos durante la producción de los vídeos. Quizás pueda resultar más complicado en el caso de los niños con más edad, pero puedes intentar estar pendiente de lo que tus hijos ven y publican en TikTok siempre que puedas. Cuando no puedas acompañarlos, pregúntales durante las conversaciones cotidianas cuáles son sus vídeos favoritos, a quién siguen y cuál es la última moda. 
  • La mayoría de los juegos, vídeos y redes sociales están diseñados específicamente para ser adictivos, por lo que es fundamental limitar el tiempo que pasan delante de la pantalla, especialmente para los más pequeños.
  • Adviérteles del peligro que pueden suponer algunos retos virales y asegúrate de que tus hijos comprendan que deben consultarte (si son mayores, puedes invitarles a analizar los pro y contra) antes de poner en práctica cualquier reto, para comprobar que sea seguro.
  •  Explícales en qué consiste el poder de la presión social y enséñales a identificarla y a reunir el valor necesario para no ceder ante ella. 
  • Señala a tus hijos modelos de conductas positivas que puedan seguir en las redes sociales y asegúrate de estar entre ellos, tales como conductas altruistas, proactivas o empáticas, entre otras.
  • Habla con frecuencia con ellos sobre sus relaciones con sus compañeros. Es una buena forma de saber si están satisfechos con las relaciones que desarrollan en la vida real y de determinar qué ventajas sociales creen que les aporta el mundo digital. También puede ayudarnos a detectar si consumen contenidos inadecuados para su edad o si están siendo víctimas de ciberacoso, lo cual puede afectar negativamente a su salud emocional.

Ante este panorama, es importante ser conscientes de que el mundo no va a volver a ser como antes, el uso del Internet ya había empezado a batir récords antes del inicio de la cuarentena y el Covid-19 no ha hecho más que acelerar este proceso. 

de María de los Ángeles Ulloa

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