Trastornos Alimentarios, trastornos en silencio

Los valores estéticos pueden llegar a hacernos esclavos de nuestro cuerpo, definiendo la visión que tenemos de nosotros mismos a partir de las medidas de nuestra silueta. Los cánones de belleza han ido cambiando a lo largo de la historia, tanto para mujeres como para hombres. Veremos que no han afectado a ambos por igual, así como los mitos que persisten hoy en día.

Exploraremos las diferencias que hay entre los Trastornos de la Conducta Alimentaria y sus factores en común. También veremos qué señales nos pueden indicar si alguien de nuestro entorno está pasando por ello, los síntomas más alarmantes y cómo podemos ayudar.

Es notorio en la sociedad que los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) pueden ser un tema tabú, donde mucha gente no le da importancia otra quizás no sepa si lo está padeciendo por falta de información. Es alarmante cómo en los últimos años ha crecido el número de diagnósticos de Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN), Trastorno por Atracón (TA) y de otros tipos. Las personas con estos trastornos, padecen una alteración en los hábitos alimentarios relacionada con una preocupación por su peso o la forma de su cuerpo.

¿Cuáles son las diferencias entre estos trastornos? 

El perfil de la persona suele caracterizarse por ser perfeccionista en el trabajo, en el colegio y con todo lo que hace. Con una baja autoestima, poco tolerantes hacia ciertas emociones que experimentan como la tristeza o la soledad. Además pueden tener dificultades para relacionarse con los demás.

La AN (Anorexia Nerviosa) es un trastorno mental definido por la restricción sucesiva de la ingesta de alimentos por debajo de las propias necesidades, llevando a la persona a un peso significativamente bajo.

Se relaciona con la BN (Bulimia Nerviosa) en que ambas presentan una gran influencia del peso o la forma del cuerpo en la evaluación que hace la persona de si misma. También pueden presentar atracones y purgas, es decir, ingestas de gran cantidad de calorías en poco tiempo, perdiendo el control de lo que se come. Seguidas de vómitos, ejercicio físico extremo, laxantes u otras conductas que puedan compensar la cantidad de comida ingerida.

La principal diferencia entre las dos es el bajo peso que presenta una persona con AN. A diferencia de la BN, donde se suele estar en un peso normal o incluso por encima, cosa que dificulta aún más el saber si se padece algún problema. 

En relación al TA (Trastorno por Atracón), se define por episodios recurrentes de atracones, los cuales pueden ser iguales a los de AN y BN. La principal diferencia es que después la persona no hace nada para contrarrestar la ingesta excesiva, no lleva a cabo ningún tipo de acción compensatoria (vomitar, ejercicio extremo…). Puede ser que hagan dietas, pero nada estricto.  

Muchas veces hay personas que no cumplen todos los criterios requeridos para ser diagnosticadas de alguno de estos trastornos, o que van cambiando de uno a otro. Es muy común encontrar chicas jóvenes de entre 13 y 18 años que empiezan padeciendo una AN y después, con el aumento de peso, pasan a padecer una BN. 

Entre personas jóvenes, sobre todo chicos, cabe apuntar otro trastorno que la gente conoce coloquialmente como Vigorexia. Esta es una Dismorfia Muscular, donde la persona está preocupada por verse poco musculada, se percibe más pequeña de lo que es su apariencia real. Aunque su entorno le diga que no es así -por ejemplo, se ve las piernas muy delgadas, o poco brazo- se empeña en entrenar mucho su cuerpo para aumentar su masa corporal. 

Si no tenemos conocimiento de la información anterior, podemos caer en mitos que no son reales, como por ejemplo…

Trastornos alimentarios

No todas las personas que sufren un TA tienen porqué estar por encima de su peso, y no todas las personas con sobrepeso se dan atracones. Es importante remarcar que la Obesidad no es un trastorno mental y que no tiene porqué tener ningún problema mental relacionado. Que en ocasiones una persona pueda comer por encima de lo necesario no significa que esté perdiendo el control de lo que ingiere. En los atracones, la persona puede sentirse fuera de su cuerpo y no poder parar aunque quiera.

Trastornos alimentarios

No todas las personas con bajo peso tienen problemas de alimentación, cabe la posibilidad de que tenga alguna enfermedad que no le deja ganar peso o que su metabolismo sea así. Además, como hemos comentado, muchas personas con problemas de alimentación pueden tener un peso normal y esconderlo.

Trastornos alimentarios

No se debe infraestimar el número de hombres que padecen un TCA, ya que pueden estar en una situación igual de grave que una mujer. En AN y BN encontramos 10 mujeres por cada hombre, pero en TA vemos que los porcentajes se igualan y no hay tanta diferencia entre géneros. Aunque las mujeres siguen un poco por encima. Por contra, la Dismorfia Muscular es casi exclusiva de hombres.

¿Qué signos de alarma podemos ver?

El principal problema es que las personas que lo padecen suelen negarlo o restarle importancia, les da vergüenza que la gente lo sepa y pocas veces lo cuentan abiertamente. Podemos tener gente alrededor con este problema y que lo lleven en secreto.

Aún así, podemos observar comportamientos como vergüenza en verano por enseñar su cuerpo, usar ropa más ancha para no marcar ninguna curva, mucha preocupación por lo que come o negarse a salir a comer fuera por miedo a saltarse la dieta. Puede ser que no puedan faltar al gimnasio un día o rechazar planes que no impliquen actividad física.

También pueden estar muy pendientes de las calorías que toman, contarlas, hacer recetas lowcal, o reducir la cantidad o número de comidas que hacen. Les preocupa de forma desmedida su físico y lo que la gente piense sobre él. Muchas veces se valoran según el número que ven en la báscula

¿Cómo ayudo a alguien que puede padecer alguno de estos problemas?

Si detectas en tu entorno alguna persona que presenta estos comportamientos, lo primero que debes saber es que ya está luchando su propia batalla, no quiere otra con su entorno. Comprensiónacompañamiento y respeto son clave, es necesario que la persona no se sienta juzgada, que vea que le damos su tiempo y espacio para explicarse y para que acepte su situación. Ayudándola a que pierda el miedo a expresar lo que siente y cómo lo vive.

Alivia mucho que pueda notar que estamos con ella en el proceso de darse cuenta del problema y de su posterior mejora. No debemos intentar decirle lo que debe hacer ni restarle importancia a lo que padece. Recomendar acudir a un profesional es también una buena opción.

de Esther Martín Santander

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